Micro biografía

Nace en Valdivia el 25 de septiembre de 1948. Hijo de José María Torres, primer alcalde socialista de la ciudad (1956-1960) y Teodisa (Tita) Ulloa, que tuvo indudable influencia en aspectos cruciales de su creación. Profesor normalista, radio control, boxeador aficionado, teatrista, artesano, librero, músico popular —publicó en la década de los 90 sendos casetes de boleros (Nosotros) y tangos (Tinta Roja)—, editor, político militante, cocinero, amén de escritor, sus intereses lo hacen parecer un hombre renacentista ácrono del finis mundi. De su matrimonio con Tatiana Agüero son sus hijos Antonia, escritora, y Román, artista plástico. Aquejado de una penosa enfermedad renal que lo obliga a frecuentes diálisis y, finalmente, a un trasplante en 1987, fallece el 3 de octubre de 2001.

Micro reseña

Temáticamente la obra de Torres está indisolublemente ligada a la morbidez personal —su enfermedad crónica— y a la morbidez social de la dictadura de 17 años que abarcó gran parte de su vida creativa. En ella se puede apreciar un existencialismo militante en los dos sentidos expuestos más arriba. En lo formal es evidente un gusto por lo artesanal, que se vuelca tanto en el tratamiento material de algunos de sus textos (Poemas encontrados y otros pre-textos, parece ser el más claro, pero no único ejemplo), como en el respeto por el oficio, al que dedica ensayos, conversaciones con quienes querían iniciarse en el arte de la escritura y una antología: La Escritura y sus Tatuajes. Testimonios de Hombres de Palabra (1996).

Recurso de amparo (1975)

Publicación artesanal, cuyas tapas de cartulina estaban cubiertas por papel de periódico, lo que hacía que no haya habido dos textos idénticos. No lleva datos de impresión, ni registro de propiedad intelectual. Carga con el mito —en el sentido de verdad para iniciados— de ser el primer libro de poesía escrito en Chile tras el golpe militar. La dedicatoria, a su esposa e hija, refiere a una “suma de mis inquietudes y amor. ESTOS ATRASADOS VERSOS”. La vertiente política fluye subterránea: no podía ser de otra manera, pero la lectura de los versos, que siguen en general el tópico del reproche erótico, manifiestan el espíritu opresor de la época, así como la necesidad de escape de esta oscura realidad.

 

 

 

 

<< Ver todas las obras del autor >>

Palabras en desuso (1978)

Poemario de diez textos, con prólogo de Jaime Quezada, en los que se siguen sintiendo las preocupaciones del anterior, en las que ha alcanzado notable madurez, tanto por dominio del oficio y la amplitud de las lecturas e influencias —de la cual la de Teillier no es la menor— como por la penosa constatación de que la primavera política demora más de lo esperado y que el invierno de cinco años parece hacerse interminable. Algunos de los mejores poemas del vate aparecen aquí, como los notables Cuando llueve en julio (…enterrado en el lodo / soy un árbol más), Espectros (Aquí hay muertos que caminan / y conversan con antiguos enemigos / … / que nadie los olvide / que nadie los recuerde), Ley del hielo, Disculpas, Los viajes (… mi hija y yo / a horcajadas en esta bicicleta / sin ruedas ni pedales).

Graves, leves y fuera de peligro (1987)

Este volumen, deja ya adivinar el advenimiento de la primavera. Las alusiones políticas contingentes (Clase de historia, Espectros (repite), En la muralla del frente, etc.) se mezclan con la decidida presencia meta poética. Desde el primero de ellos: No abra esta jaula (Al abrir esta jaula, / habrá dejado escapar un poema…); siguiendo con La poesía, irónico intento por definirla; Razón de estado (Me traiciono entonces, / a la primera de cambio…) y Apostaría mi cabeza (Po-Chu-I poeta de la antigua China…). Singular presencia cobra aquí la enfermedad, desde el mismo título, pese al esfuerzo evidente de no rendirse jamás a la autocompasión. En esta línea sobresalen La muerte ensayada, Fin de fiesta y Ensayo. Pese a que resaltamos poemas en los cuales las líneas gruesas de la poesía de Torres se muestran, ellas aparecen siempre fuertemente e indisolublemente imbricadas en cada texto. La tercera parte del libro recoge la nueva producción erótica del poeta.

Poemas encontrados y otros pre-textos (1991)

Nos parece que este libro-objeto es el primero de este tipo que se edita en Valdivia e indudablemente es antecedente de los formatos de P.G. Jara . Torres había realizado una primera versión, a comienzos de los 80, en diapositivas, con la cooperación de su hermano Raúl conocido fotógrafo local, El libro, además de su formato excéntrico, se caracteriza por la polifonía, que esconde no tan solo textos que no son considerados poemas, sino además muchos de ellos “encontrados” no por el recopilador, sino por sus amigos. Así, no tan sólo el poema, sino la existencia misma del poeta es puesta en duda, dando al traste con el “pequeño dios”.

Poemas renales (1992)

Curioso que la más profunda poesía religiosa haya sido, en este caso, escrita por un no creyente. Ya desde el epígrafe del primer poema —una cita de los salmos bíblicos— su filiación es puesta en evidencia. También es evidente el origen de los mismos: la enfermedad crónica que padeció el poeta, a la que nos referimos más arriba. La misma sintaxis de los versos está estremecida por la agonía del doliente, como una demostración viva de la unión de fondo y forma que Hegel reclama para el Arte. Pareciera ser que sentimos al poeta hablar con la voz quebrada del sufrimiento físico. Job y el grito desgarrador del crucificado a su padre tienen una presencia en que la miseria del cuerpo humano torturado por la enfermedad se vuelve metafísica. Libro cumbre de la poesía de Torres, resulta indispensable para una comprensión de la obra del poeta valdiviano.

Obras completas (2013)

Este magnífico libro —tanto desde lo propiamente poético, hasta su objetualidad— recoge por vez primera toda la obra de un creador valdiviano. A Jorge Torres le ha correspondido ese honor y el crédito mayor lo tiene Ricardo Mendoza, editor de Kultrún, quien comenzó su fecunda colaboración editorial con el poeta a partir del texto capital Poemas renales (1992). A los libros reseñados en este documento, se agregan un imperdible prólogo de su hija Antonia, La dicha vacante (2000), Origen, fulgor y vigencia del valdiviano (póstumo 2001), con prólogo de Augusto Merino (Ruperto Di Nola) y una miscelánea de otros textos aparecidos en diversos soportes. Acompaña a la edición dos CD conteniendo los tangos, el uno, y los boleros, el otro, grabados por Torres.