Literatura Científica

La literatura con carácter científico o de difusión de lo científico tiene componentes que la vinculan directamente con el ensayo y la crónica. Textos que dan cuenta de asuntos que suceden en una realidad comprensible y tangible para la generalidad de las personas. Estos textos o relatos sobre algún oficio, sistemas que atañen y afectan a los descubrimientos científicos, descripción de prácticas agrícolas, tecnológicas, médicas y muchos más, requieren de un escritor que se ciña en todo a las investigaciones que la preceden. No obstante se habla en la actualidad también de crónicas científicas, lo que reconoce en este tipo de temática expuesta, las características de la crónica. Esta última surge ligada a la necesidad de registrar la historia. No necesariamente en forma científica. Esto es posterior y los historiólogos utilizan, en este sentido, principalmente el ensayo.


La crónica, también tiene una mirada sesgada por el rol y posición del autor en el relato. Si pensamos en los “cronistas”, también reconocemos en esta literatura el gran interés que suscita porque a través de ellas hemos podido “reconocer el pasado” y acercarse a los acontecimientos que expone y describe, sino solo podríamos buscar en la arqueología y vestigios de sus obras arquitectónicas e ingenieriles. Nació en los antiguos relatos de viajes, invasiones y guerras; en el registro de las vida de ilustres o tiranos: las biografías; en los informes o registros diarios de navegación o de arrepentimiento y en los anuarios de sociedades diversas. Con la revolución científica moderna, aparece la denominación crónica científica, cuyos materiales son los informes de investigación y los currículos. Las obras de difusión de estudios y sus conclusiones y el público que gracias a esta feliz expresión son de gran relevancia para el mundo en que vivimos en el siglo en que nos adentramos.

La Oficina Regional de Ciencia de la UNESCO para América Latina y el Caribe define que: “Una sociedad democrática requiere un alto nivel de participación que sólo es posible si se les brinda, a los ciudadanos, la formación necesaria para alcanzarla efectivamente. El ejercicio de la ciudadanía, es decir, sentirse parte de los asuntos colectivos, siendo capaz de examinar y comprender los problemas locales y globales que nos conciernen, supone el poseer la competencia de utilizar el conocimiento científico dentro de un contexto social que lo valora y ser capaces de tomar decisiones y de actuar efectivamente haciendo uso del mismo. En su aspecto más amplio, el conocimiento científico-tecnológico no debe de quedar circunscripto únicamente a los expertos. El conocimiento científico se justifica según el contexto de aplicación y de utilización del saber, es así que la enseñanza de las ciencias debe favorecer la adquisición de una actitud en la cual el asombro, la confianza en sí mismo y el espíritu crítico se realzan y estas facultades deberían ser extendidas al conjunto de la sociedad.”
http://www.vinv.ucr.ac.cr/sites/default/files/divulgacion-ciencia/libros-y-tesis/sistem-nacion-cyt.pdf

Ver entre otros libros de este especial temático: Referencia